| El pueblo |
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Loukolela, donde el Padre Amable trabajó como párroco, es un pueblo de chozas que se encuentra en la región de la Cuvette, en el norte de la República del Congo, a unos seiscientos kilómetros de la capital, Brazzaville. Es una zona bañada por el Río Congo y situada al pie de una de las selvas más impresionantes del mundo, una inmensa mancha verde que todavía está sin explorar. Lukolela se encuentra en una de las regiones más bonitas y espectaculares del mundo. Remontar el Río Congo es como viajar por un inmenso espejo de agua. La belleza es tal que uno se queda mudo al contemplar el paisaje. La selva reflejada en el río es un espectáculo apoteósico. Se puede ir en canoas. El que quiera ir allí puede contactar con Amable que os orientará sobre qué barco coger, incluso os puede acompañar. Amable ha levantado un albergue para recibir en condiciones a todos los visitantes que quieran ir. Las personas que se animen a ir a Lukolela serían alojados en aquello albergue cuya seis habitaciones son operacionales o en la casa parroquial, que están en condiciones más o menos aceptables para un occidental. Tanto Amable (actualmente primer vicario de la catedral de Owando) como los congoleños están deseando que vayan turistas. Hablan en francés, pero Amable habla muy bien español. ( Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla ó 002425456106). El nuevo párroco se llama Padre Francis OBAH (005369341). La comida típica es el pescado y el pollo. Son excelentes, pero tampoco abundan. No es fácil encontrar peces en el Río Congo, porque los lugareños tienen pocas redes, y a veces no son las adecuadas –no es lo mismo la temporada de lluvias que la estación seca-, y tampoco saben fabricarlas. Lukolela es un pueblo pintoresco, de chozas, muy bonito visto desde fuera. Sin embargo, vivir en esas cabañas es desesperante. Son construcciones hechas de pajas y ramas que se comen los insectos, por lo que cada seis meses hay que volver a construir otra choza. Sin embargo, a pesar de que el pueblo es muy pobre, sus habitantes, los congoleños son personas muy hospitalarias y acogedoras que reciben al visitante con la mejor de las sonrisas. Son personas inteligentes que, si tuvieran medios, podrían progresar y llegar a mejorar su entorno socio-económico. Amable está deseando que todo el mundo vaya a Lukolela y conozca el pueblo y la región. La verdad que vivir en la selva es algo increíble. Por la noche se oye un concierto de ranas y las estrellas parece que se desploman sobre tu cabeza. Además las luciérnagas salen a cada paso y el espectáculo es de una belleza sin parangón |