El pueblo PDF Imprimir E-Mail
Loukolela, donde se encuentra la misión del Padre Amable, es un pueblo de chozas que se encuentra en la región de la Cuvette, en el norte de la República del Congo, a unos seiscientos kilómetros de la capital, Brazzaville. Es una zona bañada por el Río Congo y situada al pie de una de las selvas más impresionantes del mundo, una inmensa mancha verde que todavía está sin explorar.

Lukolela se encuentra en una de las regiones más bonitas y espectaculares del mundo. Remontar el Río Congo es como viajar por un inmenso espejo de agua. La belleza es tal que uno se queda mudo al contemplar el paisaje. La selva reflejada en el río es un espectáculo apoteósico. Se puede ir en canoas. El que quiera ir allí puede contactar con Amable que os orientará sobre qué barco coger, incluso os puede acompañar.  Amable está intentando construir un albergue para recibir en condiciones a todos los visitantes que quieran ir. Mientras tanto, las personas que se animen a ir a Lukolela serían alojados en la casa parroquial, la única instalación moderna del pueblo, pero que está en condiciones más o menos aceptables para un occidental. Tanto Amable como los congoleños están deseando que vayan turistas. Hablan en francés, pero Amable habla muy bien español. ( Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla ó 002425456106)

Eso sí, Loukolela es un pueblo muy pobre situado en una región muy pobre, donde viven personas en situación extrema. La sanidad es miserable, sólo cuenta con un ambulatorio plagado de cucarachas y murciélagos. No hay medicinas. Tampoco agua corriente. Sí se puede conseguir agua embotellada, pero es difícil que ellos puedan acceder a ella, porque no tienen dinero. La solución: beben agua de los pozos, agua mala que no está tratada y que produce muchas enfermedades, como amebas o diarreas entre otras. Mucha gente muere a causa de ello. Los visitantes, si bebemos agua embotellada, no tenemos ningún problema.

La comida típica es el pescado y el pollo. Son excelentes, pero tampoco abundan. No es fácil encontrar peces en el Río Congo, porque los lugareños tienen pocas redes, y a veces no son las adecuadas –no es lo mismo la temporada de lluvias que la estación seca-, y tampoco saben fabricarlas.

Lukolela es un pueblo pintoresco, de chozas, muy bonito visto desde fuera. Sin embargo, vivir en esas cabañas es desesperante. Son construcciones hechas de pajas y ramas que se comen los insectos, por lo que cada seis meses hay que volver a construir otra choza. No hay luz, por lo que el pueblo vive a oscuras a partir de las cinco de la tarde, cuando anochece. Tampoco hay baño, por lo que los habitantes del pueblo muchas veces están obligados a hacer sus necesidades debajo de los árboles o en el río.

Sin embargo, a pesar de que el pueblo es muy pobre, sus habitantes, los congoleños son personas muy hospitalarias y acogedoras que reciben al visitante con la mejor de las sonrisas. Son personas inteligentes que, si tuvieran medios, podrían progresar y llegar a mejorar su entorno socio-económico.

Amable está deseando que todo el mundo vaya a Lukolela y conozca el pueblo y la región. La verdad que vivir en la selva es algo increíble. Por la noche se oye un concierto de ranas y las estrellas parece que se desploman sobre tu cabeza. Además las luciérnagas salen a cada paso y el espectáculo es de una belleza sin parangón
 
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